Colombiatex 2026: menos desperdicio, más calidad.
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Regresé de Colombiatex de las Américas 2026 con la mente a mil y el corazón orgulloso, pero también con varias preguntas rondando. Si estuviste en Plaza Mayor, seguramente sentiste lo mismo que yo: los pasillos estaban a reventar. Con 30,000 asistentes y un flujo que superó visiblemente la edición anterior, la sensación es clara: la industria no solo está viva, está hambrienta de futuro.
Sin embargo, más allá de las cifras récord y un flujo económico de 11,6 millones de dólares para Medellín, hay temas de fondo que debemos poner sobre la mesa.
Seamos honestos y directos: la moda 100% sostenible hoy es una utopía. Como industria, generamos impacto, eso es innegable. Pero lo que vi en esta feria me da esperanza. No se trata de "ser perfectos", sino de mitigar con inteligencia.
La clave que recorrió los pabellones este año fue la optimización de la cadena de producción para reducir desperdicios. Estamos pasando de la intención a la acción, buscando que cada insumo cuente. Pero aquí viene mi primera pregunta para ustedes: ¿Estamos comprando por necesidad o por el impulso que nos genera el marketing?
Necesitamos empezar a hablar de neuromarketing aplicado al consumo responsable. No se trata solo de vender más, sino de educar al consumidor para que valore la durabilidad sobre la inmediatez.

Si quieres saber qué significa "mitigar el impacto", tenías que pasar por la Biblioteca de Materiales. Fue el espacio que aterrizó la utopía de la sostenibilidad a la realidad técnica. Vimos desde textiles creados a partir de residuos agrícolas hasta fibras inteligentes que ahorran un 40% de agua en su acabado.
Lo más valioso de este espacio no fue solo la tecnología, sino cómo nos educa: nos enseña que la calidad del producto colombiano ya no solo se mide por la resistencia del hilo, sino por la inteligencia detrás de su origen. Aquí es donde el neuromarketing debe actuar, enseñando al consumidor que una prenda hecha con estos materiales es una inversión, no un desecho.
Si algo quedó claro entre las 615 marcas expositoras, es que la excelencia del producto colombiano sigue siendo nuestro mayor activo. No es solo el diseño; es la mano de obra. Esa herencia técnica de nuestros confeccionistas que se siente en cada costura y en la caída de cada tela.

Colombia se ratifica como el epicentro del sourcing global no por precio, sino por talento y resiliencia. ¿No creen que es hora de que como consumidores valoremos más esa etiqueta que dice "Hecho en Colombia" por encima de las marcas de moda rápida extranjeras?
Una de las grandes novedades que me encantó fue el enfoque en el Paquete Completo para pequeñas y medianas empresas. Ver a cerca de 80 empresas ofreciendo soluciones integrales (desde el diseño hasta la producción final) es de gran ayuda para los emprendedores.
Esto democratiza la industria: ahora una Pyme puede competir con estándares internacionales sin tener que ser un gigante textil. Es eficiencia pura y dura.
En conclusión...
Colombiatex 2026 nos deja una hoja de ruta clara; crecimiento moderado pero inteligente, una apuesta por la innovación tecnológica y un llamado urgente a la racionalidad.





