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Crisálida, la metamorfosis del denim que celebra la vida


La semana de la moda de Colombia volvió a palpitar con fuerza a través de la Pasarela Alma, un espacio emblemático que trasciende el diseño comercial para convertirse en un tributo vivo a la esperanza, la resiliencia y la transformación. En su duodécima edición, la Fundación Alma Rosa unió visiones con la destacada diseñadora caleña Carolina Ronderos para presentar Crisálida, una entrega inspirada en la pausa y en el silencio sagrado que antecede a todo renacer. Este desfile elevó una voz firme sobre la detección temprana del cáncer de mama, una enfermedad que afecta a 1 de cada 8 mujeres a lo largo de su vida.


Formada en el London College of Fashion y en la Accademia di Costume e Moda de Roma, y con un recorrido profesional junto a casas internacionales como Alexander McQueen y Ralph & Russo, Carolina Ronderos debutó en este escenario traduciendo el propósito de Alma Rosa en emociones tangibles. Crisálida exploró la belleza del metamorfosearse a través de formas orgánicas, semillas y materia en evolución. La colección se compuso de más de 30 salidas elaboradas integralmente en denim, un textil rígido por naturaleza que la diseñadora logró transformar en piezas de notable fluidez y ligereza mediante sofisticadas técnicas manuales de deshilachado, desflecado e intervención artesanal. Los estampados y cortes aludieron a la anatomía y al batir de alas de la mariposa, fusionando la sostenibilidad y la innovación textil en un lenguaje contemporáneo y global.


Este manifiesto creativo cobró vida gracias al trabajo conjunto con aliados estratégicos que compartieron la filosofía de cuidado y propósito. La textilera brasileña Vicunha actuó como cocreadora aportando sus textiles sostenibles de máxima calidad, convirtiendo la tela en un lienzo de identidad e innovación. A esta sinergia se sumó Inducascos, aportando un elemento simbólico y conceptual de protección cotidiana que complementó el mensaje de resguardo a la vida; Sanangel, la marca de calzado de los hermanos Felipe y Jaime González, encargada del calzado de la colección; y el Laboratorio Sonoro de Música, que diseñó una ingeniería musical original construida a partir de los latidos reales del corazón, disponible en plataformas de streaming como la banda sonora oficial de CRISÁLIDA.


El clímax conceptual del desfile llegó cuando la pasarela fue recorrida por pacientes y sobrevivientes del cáncer de mama. Cada una de ellas encarnó el proceso de la oruga que parece detenerse en la oscuridad para mudar de piel y descubrir una fuerza e iluminación insospechadas. Como recordó Lina Hinestroza, sobreviviente y directora de la Fundación Alma Rosa, el propósito esencial es recordar que la detección oportuna eleva las tasas de sobrevida al 90%. Crisálida demostró que la fortaleza también desfila y que la moda, cuando se une con causa y sensibilidad, es una herramienta poderosa para sembrar conciencia, celebrar la identidad y recordar que todo renacer comienza en lo invisible.

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