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El FICCI 65 devuelve el cine a donde pertenece (la calle).


Cartagena no es una ciudad que se visita; es un organismo vivo que se padece y se goza bajo una cultura llena de colores y contrates, y el FICCI65 llega para recordarnos que el cine es el único ventilador espiritual que funciona. Lo que empezó en 1960 como una visión casi quijotesca de Víctor Nieto Núñez para poner a la ciudad en el mapa mundial, hoy se consolida como el rito del cine más antiguo de Latinoamérica.


Esta edición no es solo un aniversario; es una declaración de guerra contra la homogeneización digital, apostando por el regreso de la competencia oficial y una curaduría increíble y de resistencia social.


El festival aterriza en un momento de gloria para "La Heroica". Cartagena acaba de ser coronada por séptima vez consecutiva en los World Travel Awards (los "Óscar del Turismo") como el Mejor Destino de Luna de Miel de Sudamérica. El festival inyecta un impacto cultural que desborda las murallas, atrayendo a delegaciones internacionales y consolidando a la ciudad como un Destino Turístico Inteligente, donde el cine genera un ecosistema de empleo y ocupación hotelera que pone a vibrar la economía creativa.


El lujo este año está en la calle. El Patio de Banderas, antiguo mercado público, es el epicentro de la inauguración este 14 de abril con la premier latinoamericana de la brasileña Feito Pipa, de Allan Deberton. Con Brasil como País Invitado de Honor, la ciudad se transforma en una embajada cultural total: en el Palacio de la Proclamación, la "Casa Brasil" ofrece una inmersión con cultural, mientras que en la sección de industria se cierran las alianzas que definirán el futuro del cine iberoamericano.


En el plano de las estrellas, el festival se anota un hit de culto con The Chronology of Water, el desgarrador debut como directora de Kristen Stewart. Tras su paso por Cannes 2025, esta obra llega para demostrar que el FICCI sigue siendo el termómetro de la vanguardia mundial. A esto se suma el gesto de resistencia técnica de la retrospectiva de Ben Rivers y OJOBOCA, donde las proyecciones en 16mm y 35mm en UNIBAC invitan al público a vivir el cine como un rito análogo y material, lejos de los píxeles perfectos pero vacíos.


La identidad local también recupera su pulso con la sección "Costas: Archivos de la Diáspora" y el regreso de la competencia, donde un jurado joven cartagenero reconocerá las películas de la selección local. Mientras tanto, la India Catalina, esa mítica estatuilla de bronce diseñada por Héctor Lombana en 1960, sigue siendo el tótem más deseado de la industria. Este año, figuras como Consuelo Luzardo (quien recibe el premio a Toda una Vida) y Natalia Reyes diseccionarán el oficio actoral en la Agenda NIDO, antes de la gala de los Premios India Catalina que, desde 1984, son el espejo donde la televisión y el cine nacional se miran y se perdonan.


Entre exposiciones como "Micelio 65" en el Museo Histórico y tributos a leyendas como el poeta del realismo crudo, Víctor Gaviria, el FICCI 65 reafirma que su mayor logro no es solo atraer turistas, sino mantener viva la convicción de que Cartagena es el lugar donde el mundo viene a aprender a contar historias que duelen, que sanan y que, sobre todo, permanecen.

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