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El arte de contar historias en el nuevo Tribute Portfolio


Inaugurar un hotel en El Poblado es, por lo general, un bostezo de champaña tibia y relaciones públicas acartonadas. Pero el LOMA Medellín decidió que su primera noche sería un simulacro psicodélico. No hubo corte de cinta; hubo una obra de teatro inmersiva donde los "huéspedes" eran actores infiltrados. Desde el freelancer intenso en el coworking hasta personajes errantes en los pasillos, la línea entre el servicio cinco estrellas y el performance desapareció. Estábamos en una pecera de diseño brutalista y nosotros éramos espectadores sin saberlo.


La arquitectura del lugar, una estructura escalonada que parece trepar la montaña, en pleno recorrido, el grupo se detuvo en seco frente a una suite. Una pareja estaba en una habitación, la guía nos decía que siguiéramos; pero fue incomodo pues no sabíamos que todo era actuación. Minutos después, entre risas nerviosas, entendimos el chiste: era una puesta en escena.


Cuando entramos a las habitaciones, la experiencia se tornó en una cacería de recompensas. El diseño interior, un equilibrio entre concreto crudo y texturas locales, escondía secretos. La misión era buscar bonos de regalo ocultos dentro de objetos decorativos, marcas patrocinadoras y rincones de diseño. Fue un ejercicio de atención al detalle forzado; no podías simplemente mirar la lámpara de autor, tenías que tocarla para ver si dentro estaba tu próximo pase a vivir una experiencia en hotel o descuentos en ropa y perfumería.


Durante la inauguración, disfrutamos de cocteles y buena gastronomía además de buena música en vivo. También fue un espacio para conocer el libro de fotografías MEDELLÍN, donde se muestra la cotidianidad paisa desde los ojos de Juan Pablo Gómez; un libro que se realizó en alianza con NNT LAB.


El hotel es un tributo serio a la Medellín contemporánea. Bajo el sello Tribute Portfolio, este espacio se aleja de la frialdad corporativa para ofrecer un ecosistema de bienestar urbano. Tienes una piscina de hidroterapia, zonas de trabajo que realmente inspiran y una vista al Valle de Aburrá que justifica cada centímetro de su fachada bioclimática. Es el lugar perfecto para el viajero que busca lujo.


El hotel LOMA Medellín ha llegado para demostrar que la hotelería en 2026 ya no se trata de cuántas almohadas tienes en la cama, sino de qué tan buena es la historia que cuentas al salir. Si buscas un lugar donde el diseño se encuentra con lo inesperado este es tu sitio.



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