Cineprox: 40 años de historia en la pantalla, ¿un nombre a la altura del próximo capítulo?
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- hace 3 días
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El anuncio de que Cinemas Procinal, una de las cadenas de cine con más trayectoria en Colombia, celebra sus 40 años de vida con un cambio de nombre a Cineprox no es un simple ajuste estético. Se trata de un rebranding estratégico que, como tuve la oportunidad de presenciar en su evento de inauguración, busca reflejar una "renovación estratégica, tecnológica y emocional" para conectar con las nuevas generaciones de espectadores. La marca nos invita ahora a vivir el "lado PRO del cine".
La movida es audaz, especialmente considerando el valor histórico y el cariño que muchos cinéfilos le tienen al nombre Procinal. La compañía, nacida en Medellín, ha optado por un nombre que suena más moderno, más corto, y que insinúa un enfoque más "premium" o "profesional" (el "prox" en inglés, o el "pro" implícito). Sin embargo, esta decisión nos lleva a la pregunta central de cualquier gran transformación corporativa: ¿Por qué las marcas sienten la necesidad de cambiar su logo y su marca?

El cambio de marca, o rebranding, no es un capricho. Es una herramienta empresarial profunda y costosa que responde a una o varias necesidades estratégicas clave. Como en el caso de Procinal, una marca de 40 años puede percibirse como anticuada o desfasada. Un nuevo diseño y nombre buscan alinearse con las tendencias de diseño actuales y transmitir una imagen de vanguardia y dinamismo.
La marca original puede ya no representar la visión o los valores actuales de la empresa. Para Cineprox, que está ampliando sus salas con formatos VIP, pizzerías y complejos premium, el nuevo nombre busca comunicar una oferta de entretenimiento más completa y moderna que va más allá de solo proyectar películas.
En un mercado competitivo, un cambio de marca ayuda a destacar de la competencia y a reposicionarse. "Cineprox" es un nombre fonéticamente más distintivo y global que "Procinal", lo que ayuda a la marca a proyectarse con una identidad única. Si la empresa planea crecer o enfocarse en un nuevo público objetivo (como la nueva generación que no tiene un vínculo emocional con el nombre anterior), un nuevo nombre facilita esa conexión sin la carga del pasado. A veces, una marca necesita dejar atrás una percepción negativa o un incidente. Aunque no parece ser el caso de Procinal, esta es una razón común para una transformación radical.

El proceso de rebranding es una espada de doble filo. Si no se ejecuta con una estrategia clara y una comunicación impecable, puede generar problemas y debilidades significativas: Los clientes fieles, acostumbrados al nombre Procinal, pueden no reconocer a Cineprox, llevándolos a la competencia. Se pierde el valor acumulado durante 40 años. Si el cambio se percibe como superficial o sin justificación, la base de clientes puede sentirse desatendida.
La transición de Procinal a Cineprox es un movimiento lógico en el ciclo de vida de una empresa que cumple 40 años y necesita mantenerse relevante en un sector de entretenimiento en constante evolución. La nueva identidad es una declaración de intenciones: una apuesta por el futuro, la tecnología y una experiencia premium.
Sin embargo, como mencioné, un cambio de esta magnitud siempre conlleva el peligro de la pérdida de identidad y el riesgo de confusión. El éxito de Cineprox no dependerá solo de su nuevo nombre y logo, sino de qué tan bien logren mantener la esencia del "mismo amor por el entretenimiento" que siempre los caracterizó, mientras implementan mejoras tangibles que justifiquen esta nueva y audaz etapa.
En el lado PRO del cine, el desafío es demostrar que el nuevo nombre está a la altura de la legendaria trayectoria.





