Loserville 2025, el rugido de una generación que nunca se fue.
- Galería De Arte
- 21 dic 2025
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Hay conciertos que son simplemente shows, y hay otros que son máquinas del tiempo. El pasado 5 de diciembre, el Coliseo MedPlus se transformó en el epicentro de una catarsis colectiva con la llegada de Loserville 2025. Fue el refugio para todos los que crecimos con el volumen al máximo, sintiéndonos los "raros" del salón, y que hoy, años después, nos encontramos bajo el mismo techo para celebrar que nuestra esencia sigue intacta.
La jornada fue una montaña rusa de sonidos que nos prepararon el corazón. Slay Squad y Ecca Vandal, abrieron fuego con una energía cruda. La mezcla de metalcore y punk experimental de Ecca nos recordó que la rebeldía no tiene fecha de caducidad.

Riff Raff, con su estética excéntrica y ese rap ácido, le puso el toque de irreverencia visual que solo un festival como Loserville podría albergar. Pero 311 Fue el momento de la "nostalgia brillante". Escuchar Amber y Down nos transportó a esas tardes de sol y skate, regalándonos una pausa melódica necesaria entre tanta distorsión.

Bullet For My Valentine, los galeses desataron el lado más emocional y pesado de la noche. Sus riffs intensos nos hicieron poguear con el mismo sentimiento con el que escuchábamos sus discos en la habitación hace dos décadas.
El momento más sobrecogedor de la noche llegó con Limp Bizkit. Más allá de los saltos y el "pogo" frenético, hubo un silencio respetuoso que nos puso la piel de gallina. Fred Durst y la banda dedicaron un espacio profundo para honrar la memoria de Sam Rivers, su bajista y miembro fundador, quien falleció recientemente.

Ver los visuales en las pantallas gigantes recordando su magia en el bajo y sentir la vulnerabilidad de la banda sobre el escenario nos recordó que el Nu-metal no es solo furia, es familia. Sam fue el latido de Limp Bizkit, y esa noche, el Coliseo MedPlus latió con él.

Fue hermoso ver que la nostalgia no es solo para los "mayores". Entre la marea de gorras rojas, se veían muchos menores de edad disfrutando, saltando y descubriendo por qué estas bandas definieron una era. Loserville demostró ser un espacio seguro y vibrante donde las nuevas generaciones pudieron conectar con ese espíritu de libertad que solo el rock en vivo puede entregar.
Nada de esto hubiera sido posible sin la visión de Breakfast Live. Gracias por la invitación y por creer en este tipo de formatos que nos permiten desconectarnos del mundo para conectarnos con nuestras raíces. Gracias por traernos un pedazo de nuestra historia y permitirnos gritar, una vez más, que ser un "Loser" nunca se sintió tan bien.
Fotografía: Angie Rave









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