CORE Medellín 2026, entre lo místico y el desafío de la escena local.
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- hace 12 horas
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El pasado 20 y 21 de febrero, el Parque Norte se transformó nuevamente en el epicentro del sonido electrónico global. Sin embargo, esta edición dejó sobre la mesa algo más que sets memorables; nos obligó a analizar la madurez de una escena que, aunque vibrante, enfrenta nuevos retos de mercado.
A diferencia de años anteriores, el cartel de "Agotado" no colgó de las taquillas. ¿Fracaso? En absoluto. Fue una cura de humildad para la industria. Con una agenda de festivales en Colombia que no da tregua, el público ha pasado del "FOMO" (miedo a perderse algo) a una selección quirúrgica pues el bolsillo no da abasto.
Al repetir el diseño de escenario original —ese busto que sueña simbolizando la ascensión espiritual y la conexión raíz-cosmos— la novedad visual cedió paso a la exigencia sonora. Ya no fuimos por la foto; fuimos por el groove.

Dom Dolla, manejó una progresión de house de manual, con cortes de bajo muy marcados y vocales que mantuvieron el mainstream conectado. Técnica impecable en los build-ups (ese momento de tensión creciente en una canción).
ARTBAT por su parte, con sus pads atmosféricos y ese techno melódico de estadio llenaron el espectro sonoro. Utilizaron de forma magistral la reverberación para que el sonido pareciera "rebotar" en el rostro del escenario. The Blessed Madonna B2B HAAi, no fue del todo mi gusto y de muchos asistentes. con un set que para mi fue muy plano; pasaron del disco ácido al techno de Detroit con una sincronización orgánica. VTSS & Patrick Mason para mi fueron uno de los mejores sets. Representaron la faceta más cruda. BPMs elevados (145+), estética queer-punk y una selección de hard techno que puso a prueba los subwoofers del stage.

Los más esperados por la audiencia: 999999999 con un live set puro. Ácido, industrial y sin concesiones. Su capacidad para modular el Roland TB-303 en tiempo real es lo que separa a los productores de los simples reproductores de tracks.
La reina del festival, Indira Paganotto y su "Psycrow" (mezcla de psytrance y techno) es una fórmula ganadora. La precisión en sus faders de volumen para acentuar el kicking es su firma técnica. Ella cerró con broche de oro el Core 2023
Mind Against fue elegancia pura. Estructuras de IDM aplicadas al dancefloor. Capas de sintetizadores que creaban una narrativa cinematográfica.
El debut de Joris Voorn en el escenario de Coca-Cola fue el "secreto a voces" mejor ejecutado del festival. Mientras el CORE Stage era potencia visual, este set fue intimidad técnica. Voorn demostró por qué es un maestro del looping y las capas; su capacidad para mezclar hasta 4 canales simultáneamente creando un track completamente nuevo en vivo fue, para muchos, el set del festival.
Es imperativo resaltar que el lineup no "incluyó" mujeres por compromiso, sino por jerarquía sonora. Desde la veteranía de The Blessed Madonna hasta la energía disruptiva de VTSS, pasando por el talento nacional de Alycia Bezgo y Cami Vásquez, las mujeres fueron las que dictaron la línea editorial más arriesgada del festival. Sus sets fueron, en promedio, más eclécticos y menos predecibles que los de sus colegas masculinos.

La cancelación de Kobosil por problemas logísticos fue el trago amargo. Sin embargo, esto puso a prueba la resiliencia de la organización. El movimiento de horarios permitió sets más extendidos, algo que el fanático del underground agradece, pues permite al DJ contar una historia y no solo tirar "hits" de festival.
El CORE 2026 nos deja una lección: la escena está madurando. El hecho de no agotar entradas puede ser la señal de que el público ya no consume marcas, sino experiencias reales. El reto para los promotores será mantener la calidad técnica y la innovación en el lineup sin caer en la repetición de fórmulas, mientras que para los asistentes, queda el placer de haber bailado en un espacio que, por fin, no estaba saturado.





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