All Day Cafe, un lugar que conquista el distrito creativo del Perpetuo Socorro.
- Galería De Arte
- hace 23 horas
- 2 Min. de lectura

El barrio Perpetuo Socorro se ha consolidado como el epicentro de la economía creativa en Medellín, y no hay mejor lugar para absorber esa energía que All Day Café. Este restaurante no es solo un punto de parada para los amantes del buen café, sino un laboratorio de sabores que, en esta edición de Medellín Gourmet, ha decidido tirar la casa por la ventana.
Con una estética industrial que rinde homenaje al pasado manufacturero de la zona y una mesa comunitaria que invita a la conversación espontánea, la experiencia comienza mucho antes de que el primer plato llegue a la mesa. La atención es, sin duda, uno de sus pilares; un equipo joven y dinámico que te hace sentir como un local desde el primer segundo.
Para esta edición, All Day Cafe ofrece dos categorías de menú ($119.000 y $159.000), ambas con opciones que fusionan ingredientes locales con técnicas contemporáneas. Nuestra elección para esta visita fue el menú de $159.000, una propuesta robusta diseñada para quienes buscan texturas audaces y combinaciones poco convencionales.

La entrada fue un coctelito de camarones que rompe con cualquier esquema tradicional. La clave reside en su salsa secreta, que baña los camarones frescos sin opacarlos, mientras que el puré de aguacate aporta una cremosidad que contrasta maravillosamente con el crujiente de los chips de batata y guineo. Es un abrebocas que prepara el paladar para lo que viene: una cocina técnica y llena de carácter.
Llegaron los fuertes. Por un lado, la barriguita de cerdo se presentó con una piel perfectamente crocante y una carne que se deshacía al tacto, bañada en una reducción de tamarindo que aportaba el equilibrio justo entre dulce y ácido. Por otro lado, el Sándwich de pollo frito resultó ser una auténtica revelación. La técnica de sumergir el contramuslo en suero de leche por 8 horas no es en vano; el resultado es una jugosidad extrema protegida por un apanado en panko de un dorado impecable. Servido en pan brioche y acompañado de vegetales encurtidos tipo chucrut, este sándwich es, posiblemente, uno de los mejores que se pueden encontrar actualmente en la ciudad.
El cierre dulce estuvo a cargo de la Selva Negra, una interpretación al estilo genovesa que destaca por su humedad. El bizcochuelo, generosamente sumergido en una mezcla de tres leches con almíbar de cereza y un sutil toque de licor de caña, es un tributo a la repostería clásica pero con una ejecución técnica superior. Es el tipo de postre que te obliga a cerrar los ojos en cada bocado, coronado con una crema chantilly ligera y virutas de chocolate que aportan la profundidad necesaria para no resultar hostigoso.

Cada menú incluye dos bonos de $100.000 para ser redimidos en marcas aliadas, pero bajo una premisa innegociable: Dona tu Jean. Esta estrategia busca incentivar la sostenibilidad real, obligando al comensal a participar activamente en el ciclo de reciclaje textil. No basta con presentar el bono; es necesario llevar la prenda a la tienda para activar el beneficio. Es una invitación a disfrutar de la alta cocina sin olvidar nuestra responsabilidad con el entorno, demostrando que la gastronomía de Medellín puede ser tan deliciosa como consciente.





Comentarios